martes, 22 de julio de 2008

HISTORIA SECRETA( MADRE E HIJO)




Filial, polvazo, madre e hijo. Su marido estaba de viaje y ella intentaba aliviar su tensión sexual, pero todo cambió el día que descubrió a su hijo como se satisfacía sexualmente en la intimidad.
En varias oportunidades tuve el impulso de contar estahistoria. La misma me ocurrió hace algunos meses. Debodecir que soy una mujer de 39 años, cuerpo delgado,con algunas arrugas propias de mi edad y algunascanas. Tengo un culito que se hace respetar y unostetas acordes a mi físico. Estoy casada con un hombreal que amo mucho, y con el cual tuve dos hijos. Elmayor de mis hijos se recibió de ingeniero y viajó alexterior a estudiar una maestría, y el menor, quetiene 18 años, empezó la universidad. Sin duda es elmás mimoso, porque es el más chiquito. Mi esposo esviajante de negocios, por lo que el tiempo que pasa encasa es poco, sólo está los fines de semana y algúndía que otro. Por lo tanto mi actividad sexual de estaforma se ve bastante restringida, por lo que engeneral lo soluciono con la masturbación. Para ello undía me compré un consolador (o vibrador), de buenasdimensiones, con el que en mis noches de soledad,sustituye el pene de mi ausente marido. Así transcurremi rutinaria vida sexual. Pero la historia en sí seinicia en forma un poco abrupta. Resulta que un día deentre semana, por la mañana, salgo a hacer las comprasal mercado cerca de mi casa. Cuando regreso de esemandado, dejo la mercadería en la cocina y como teníaganas de orinar me dirijo al baño en forma presurosa.Voy a abrir la puerta del baño, pero esta seencontraba entreabierta, por lo que antes de llegar atocarla, siento unos jadeos y gemidos. En un primermomento me asusté, pero abro despacio la puerta, ypude ver a escondidas que mi hijo menor, Néstor, seestaba masturbando. La escena me produjo un morboincreíble, por lo que me quedé escondida mirando comomi hijo se satisfacía sexualmente. Observé como con sumano sostenía un respetable miembro al que sacudía concierta violencia, sentado en el borde del inodoro, consus ojos cerrados apuntando al techo. De pronto ví quecomenzó a llegarle el orgasmo, acelerando susmovimientos manuales, y llegando éste, chorros desemen salían de su pija, desparramándose sobre el pisodel baño. Demás está decir que mientras lo observaba,mi concha destilaba litros de jugos, al tiempo que conmi mano me pajeaba violentamente, al punto queinstantes de él acabar, me sobrevino un orgasmoviolento, que reprimí como pude, y salí presurosahacia mi dormitorio, de forma de no molestar a mihijo, y yo cambiarme las bombachas, las cuales estabantodas empapadas. Cerré mi dormitorio por dentro, medesnudé, tomé un florero y ahí me eché una meada quehace rato que me tenía loca. Tomé mi consolador, y mepuse a hacerme una paja de puta madre, clavandome mijuguete hasta el fondo. Mientras lo hacía laperversidad me volvió loca, porque me imaginaba a mihijo Néstor como me cogía, soñando con tener la pollade mi hijo clavada en mi concha. Entre pensamientosperversos, me llegó el orgasmo, con el consoladorclavado en mi culo y mis dedos masajeando miprominente clítoris. Me cambié y bajé a la cocina,donde me encontré con mi hijo, que estaba tomando eldesayuno.Ese mañana transcurrió con normalidad cotidiana, yaque Néstor fue a la universidad, mi marido de viajequién sabe por donde, mi hijo mayor en el extranjero,y yo en casa haciendo las tareas de ama de casa. Porla tarde, decidí ordenar el cuarto de Néstor, ya quehabía un caos bastante respetable. Mientras realizoesta tarea, descubro unas revistas pornográficas bajoel colchón de la cama. Me puse a leerlas y mirarlas.La verdad es que nunca había visto un material tanexplícito. Entonces me pareció que mi hijo ya hace untiempo se estaría cogiendo alguna chica de su edad,por lo que me dio una envidia bárbara. Pero por otrolado me puse a pensar que tal vez no era así, porquesi lo descubrí haciendosé una paja descomunal, era quesería virgen aún. Terminé de ordenar, guardé todo comoestaba, y por la noche después de cenar, nos pusimos amirar televisión mi hijo y yo. El programa que estabandando no era muy entretenido, por lo que Néstor separó y me dijo que iba un rato con la computadora, anavegar por Internet. Al rato también yo me aburrí, ysalí tras mi hijo inocentemente. Entro sin avisar a sudormitorio y ahí si descubro y sorprendo a Néstorcascandosé una paja monstruosa, con los pantalonesbajos, un pijón de veinte centímetros entre su mano, ycon una página web porno en la computadora.¡Mamá! - gritó mi hijo¡Néstor! - respondí yo¡Perdón mamá! - agregó él, mientras se levantabatorpemente sus pantalones.Me puse de espaldas, me tapé el rostro, cuando sientola mano de Néstor sobre mi hombro.¡Perdóname mamá! ¡Es que estoy pasando por una etapadifícil! ¡Me apena mucho que me hayas descubierto enuna situación tan deshonrosa!- me dijo nerviosamente.Me dí vuelta, tomé a mi hijo de la mano y lo senté ami lado al borde de la cama. Le expliqué lo normal queera la masturbación e incluso me atreví (no sé cómo) aconfesarle mis pajas. Pero la respuesta de mi hijo mesorprendió, porque dijo que lo mío era por necesidad,ya que estando su padre tan lejos de alguna manera hayque aliviar la tensión sexual. Pero el caso de él eraque nunca había podido acercarse a una chica, tal vezpor vergüenza o miedo, lo real era que aún a susdieciocho años es virgen. El morbo me invadió de golpey sentí la necesidad de ayudar a mi pequeño, por loque lo abracé contra mi pecho. Mientras lo acariciaba,observé le monitor de la computadora y la imagenpornográfica que había en la misma explotó en milíbido. Lo tomé de la cara entre mis manos ysorpresivamente le estampé un beso en sus labios.¿Qué haces mamá? - me preguntó Néstor¡Nada mi hijo! ¡Mamá te va a ayudar!- le respondíSin más palabras en el medio, me despegué de él ycomencé a desvestirme. Me saqué la blusa primero,luego las faldas, quedando en ropa interior de encajeblanco calzando unas sandalias de taco. Mis senosrebosaban, y la aureola de mis pezones se podían ver através del encaje, al igual que mi vello púbico, dondealgún pendejo se salía de mis bombachas. Néstor separó y me miraba sin entender nada.¿Qué vamos a hacer mamá?- preguntó, ¡Es una locura loque estoy viviendo! - agregó¿Acaso no te excito mi pequeño varón? ¿No te parezcoque estoy bien cachonda? - le pregunté lascivamente.Mientras le preguntaba esto, jugueteaba con misbombachas a las que amagaba a quitarmelas, mostrandoalternativamente mi concha bien peludita, llenita dependejos.¿Sabés una cosa mi amor? - le pregunté a mi hijo¿Qué cosa mami?- preguntó él¡Hoy por la mañana te ví como te hacías una paja deaquellas!- le respondí¡Mamá! ¡Es que estoy con los huevos llenos deleche.... y me duelen! - respondió él justificándose¡Pobrecito mi niño! ¡No se preocupe que mamá le vaaliviar ese dolor! - le dijé obscenamenteAl instante me le acerqué y le bajé los pantalones ycalzones. Su verga estaba bien parada y era un pijóncomo el de un burro, porque mide unos veintecentímetros de largo y es gruesa como como un envasede desodorante de aerosol. En la punta de su glandeestaba llena de líquido preseminal, ya que instantesantes se estaba masturbando. Tomé ese pollón entre mismanos y comencé a pajearlo, a la vez que con lapuntita de mi lengua le recorría el glande. Almomento, me metí tremendo badajo en mi boca y eraimposible que me la comiera toda, ya que con la mitadnomas de esa tranca, las arcadas me invadía. Se ve queempezó a calentarse y literalmente le empecé a chuparla pija como lo había visto que lo hacen en laspelículas eróticas. Néstor me tomo con sus por la nucay de esa forma acompañaba las embestidas a la vez queme cogía la boca. Sus gemidos aparecieron y la vergase le puso a punto de explotar. Aumento la velocidad,pero lo detuve. Quería sentir esa pija en mi concha.Anhelaba que mi hijo me cogiera, ya que mi líbidoestaba matándome, necesitaba sentir su verga en miinterior. El interior de donde él vino. Era comovolver a la fuente, al inicio de su propia existencia.Me quité toda la ropa, y me acosté en su cama. Loinvité a que él también lo hiciera. Al rato nosencontrábamos madre e hijo revolcandosé como dosamantes. Macho y hembra en un acto de amor. Un amorprohibido para la sociedad, pero permitido paranosotros dos solamente. Abrí mis piernas y ofrecí miconcha a Néstor. Su cabeza se puso entre ellas y consu lengua alcanzó a mamar mi prominente clítoris.¡Así mi niño! ¡Lame la concha de tu madre! ¡Disfrutade los deliciosos jugos maternales! - gritéSu lengua escarbaba mis labios, y con sus manosmasajeaba mi clítoris. Los gemidos que arrancaban demi garganta era un éxtasis total. Sujete su cabeza conmis manos y ansiaba que se comiera toda la concha,llena de jugos y saliva de mi niño.¡Ahhh, que delicia! ¡Me acabo, mi amor! ¡Haz acabar ala puta de tu madre! - gritaba delirando de placer ymorbo. ¡Uhhmmm, que rico! ¡Cómo el nene le come laconcha a su mamita!- agreguéDe pronto, no resistí más y en un espasmo me hizoacabar como una yegua en celo.¡AHHHHHHHHMMMMMMM, me acabo, me acaboooooooo!- gritéen un orgasmo triunfal.Mi hijo levantó su cara de mi vagina mojada y surostro demostraba la felicidad, saboreando los jugosde la concha como si fuera almíbar de durazno.¡Quiero tu pija mi niño! ¡Dale con esa verga a laconcha de tu mamá que la necesita!- le imploréSe acomodó entre mis piernas, yo de espaldas bocaarriba, y torpemente trataba de penetrarme.¡Así mi hijo! ¡Yo te enseño como hacerlo!- le dijeTomé esa polla gigante y apunte su glande al orificiode entrada de mi concha. Manualmente me enterré esacabeza. Era la más grande que me hubiera cogido. Mimarido no la tiene ni cerca de gruesa, por lo que nosupe de quién heredaría tremenda verga. Tal vez dealgún pariente lejano.Después que la hube metido, veinte centímetros decarne fueron llenando el canal de mi concha y elbombeo no se hizo esperar. Me empezó a coger como unendemoniado, y los gritos de placer que dábamos eranapotéosicos.¡Así mi niño! ¡Cógete a tu madre, que te enseña comocoger a una hembra de verdad!Sus bombeos eran fuertísimos y sentía mi concha arderde dolor y placer. Su verga incrustada en el fondo dela concha de su propia madre, gozando como macho yhembra que son.De pronto, aceleró sus embates y supe que me ibaacabar dentro. Pero quería evitar que lo hiciera,porque aún soy fértil y estaba en los días en quepodría quedar embarazada. Quise avisarle y traté deconvencerlo que no lo hiciera. Pero Néstor estabaenloquecido de sexo y placer, y por más que lo hablésiguió dentro mío.¡Dále la leche en mi boca mi amor! ¡No te vengasdentro mi niño!- le decía en éxtasis orgásmico.¡No puedo mamá, me vengo, me vengo, me vengooooooooo!- gritó mi hijoAl instantes chorros de esperma espesa y calientellenaron el cuello de mi útero, y el orgasmo nos atacóa ambos y crucé mis piernas en su espalda, de maneraque me hice cómplice y acepté recibir el semen de mipropio hijo dentro mío. Estuvimos así trenzados unosminutos, hasta que el pene de Néstor se puso flácido,sacandolo chorreante de semen y jugos vaginales. Noshabíamos dados una sesión de sexo como nunca lohubiera soñado. Lo único que me preocupaba era que nohubiese quedado preñada de mi propio hijo. Noslevantamos, le dí un beso en la boca a mi hijo, meagradeció que lo hubiera desvirgado y me preguntó silo podíamos volver a hacer. Le dije que lo haríamostodas las veces que él quiera, pero que tendríamos quetomar precauciones para no quedar grávida. Salí albaño a lavarme la concha, sacarme el semen como podíay realicé unos enjuages de vinagre como lo hacían lasabuelas.Esto pasó hace unos tres meses. Hoy acabó de venir delginecólogo y me confirmó que estoy embarazada. Y comomi marido, hace ese tiempo que salió al exterior a unnegocio importante, no me quedan dudas de que Néstor,mi hijo, es el padre de la criatura que crece en mivientre.Continuará...

5 comentarios:

vladimir Rolando dijo...

que rico me encantaria embarazar a madre e hija al mismo tiempo

carlos dijo...

que buena anecdota

danicore dijo...

que asco

Ivan Villacorte dijo...

Puta malparida tu mama es puta puto tu ijo es un marica
E

Aleb Perea dijo...

Riko